

En esta propuesta, el protagonismo recae en la superficie lisa y el acabado pulido del cuero negro. Las líneas se mantienen limpias, con empeines despejados o intervenidos mediante herrajes metálicos, dobles hebillas o antifaces tradicionales reinterpretados. La presencia de flecos integrados y piezas superpuestas introduce un matiz heritage sin abandonar una lectura actual.
La silueta conserva la tipología del mocasín clásico, aunque se observan variaciones en la base: fondos finos de perfil bajo conviven con plataformas medias y suelas dentadas de mayor espesor. Este contraste amplía el rango de uso, permitiendo que el mismo tipo de calzado dialogue tanto con propuestas formales como con estilismos más relajados, como se aprecia en combinaciones con sastrería amplia o prendas de punto.
Desde el punto de vista constructivo, predominan estructuras cerradas con costura perimetral visible y fondos ensamblados que aportan estabilidad. El cuero liso negro funciona como eje cromático transversal, reforzando su condición atemporal y facilitando integración en colecciones permanentes.
Para fabricantes y marcas, esta reinterpretación del mocasín negro ofrece una base sólida para desarrollar líneas diferenciadas mediante variación de herraje, altura de suela o tratamiento superficial. Su versatilidad formal lo posiciona como pieza estratégica dentro de propuestas smart casual y segmentos urbanos de perfil sofisticado.








